jueves, 2 de agosto de 2012

Vivir bajo el mismo cielo y pisar la misma tierra


En el Cross Country no existe la categoría VIP, todos viven bajo el mismo cielo y remueven la misma tierra...los pilotos en cada etapa nos dan una tremenda muestra de garra y voluntad, por eso nadie tiene derecho a sentir cansancio. La foto de mi gran amigo Roberto Decurnex, de American Cross Country, así lo refleja, en ese intento de avanzar siempre, pese a todo.

Con estas palabras quiero introducirlos en este texto, donde intentaré contar sensaciones de una experiencia realmente extraordinaria. 

Vivir desde adentro una competencia como el Dakar Series, cambia muchas perspectivas, por eso el Dakar es el próximo gran objetivo.

En el ámbito del Rally Raid, del Cross Country, reina la camaradería y se respira mucho del espíritu Dakar, el cual siempre se propaga gracias a los aventureros que, además de correr, están dispuestos a dar una mano a quien lo necesite.

Miles de kilómetros y muchas situaciones compartidas, permiten que uno genere lazos muy fuertes, con los ya conocidos y también con las personas que uno va conociendo en el tránsito de la prueba. Es que, participar de la forma que sea en un evento itinerante como un Dakar Series, hermana a las personas que conviven durante varias jornadas.

Así como los equipos muchas veces comparten sus vivencias y se solidarizan en casos puntuales que van más allá de la competencia, entre los periodistas también se generan esas ganas de compartir, de brindarse, de colaborar y por supuesto, la atmósfera es tan buena, que se trabaja con gran ánimo de sol a sol, pues el cansancio no se siente y eso ayuda a soportar las adversidades.

Los campamentos, las charlas sin fronteras, la hermandad con los latinoamericanos, el trabajo incansable de los mecánicos y los asistentes, el compartir con los pilotos momentos que no otorga ninguna otra disciplina, como la espera rumbo al comedor, el briefing o el punto de encuentro en la pizarra de comunicados. Siempre hay una buena opción para hablar con quienes se juegan el pellejo en cada acelerada.

Los fanáticos también disfrutan de una carrera que se mete en la gente. Desde las grandes figuras hasta los desconocidos, todos reciben el cariño de los fans y ellos agradecen, con el pulgar arriba, con una acelerada, estirando sus manos al paso, o simplemente con una mirada que permite adivinar una gran sonrisa dentro del casco.

Acompañar a los equipos en las horas de incertidumbre, cuando los datos no son precisos y el tiempo pasa, también forma parte de esos momentos especiales, donde todos observan el horizonte esperando la llegada de los competidores. Cuando se está merodeando por allí, es imposible no ser parte y generalmente todo culmina con emotivos abrazos cuando alcanzan la meta.

En el Dakar Series Desafío Litoral, he visto la humildad de los grandes y la excelente predisposición de los amateurs, todos de una u otra manera hacen que uno se sienta a gusto realizando su trabajo.

No hay categoría VIP en el Cross Country y eso hace de que todos sean más accesibles. Tanto los equipos más poderosos, como los más humildes, todos conviven bajo el mismo cielo y remueven la misma tierra, por lo que resulta conmovedor ir de aquí para allá y llenarse con las historias más increíbles.

En lo profesional, es algo único y me quedan miles se situaciones. Entrevistar a los más consagrados permite conocerlos a fondo y lo mismo pasa con los que buscan hacerse un lugar, cada charla con ellos está cargada de grandes sensaciones.

Cuando uno está habituado a trabajar en equipo, todo es mucho más simple y en un Dakar Series, tu compañero de trabajo pasa a ser tu amigo y los vínculos van más allá y cada logro se celebra con un abrazo o una palabra de ánimo cuando las cosas se complican. Esa unidad te hace fuerte y nada puede detenerte, ni la lluvia, ni el barro, ni las distancias. Si los pilotos pueden avanzar sin detenerse, uno no tiene excusas para sentirse cansado, puesto que ellos en cada etapa te dan una tremenda lección de garra y voluntad.

Para quienes vivieron la experiencia de un Dakar, saben de esto y multiplicado por mil, pero para quien viene de las pistas, donde todo es un tanto más frío, es imposible no sentirse cautivado por todo lo que genera una competencia, que en realidad es mucho más que una carrera, es una experiencia de vida.

Para los pilotos, solo tengo palabras de agradecimiento y de reconocimiento.

Con Orly Terranova compartimos la intimidad de un almuerzo con todo el X-Raid, incluyendo a Nani Roma y hasta saboreamos un rico café preparado por el portugués Paulo Fiuza, navegante del piloto argentino. Eso generó extensas charlas donde pudimos conocer el trabajo interno de un equipo hiper profesional.

Con los pilotos polacos de KTM también pasó algo muy bueno. Jacub Przygonski y Tadeusz Blazusiak siempre se despedían después de cada reportaje, cada día, con apretón de manos y un muchas gracias muy cordial.

Con Javier Pizzolito y Pablo Rodriguez tuvimos un emotivo encuentro en el arranque de las actividades y esa buena onda se extendió en toda la carrera, con la humildad que los caracteriza. Lo mismo sucedió con Laurent Lazard, Demian Guiral, Gustavo Bassi, Chavo Salvatierra, Jeremias Israel, Alexis Hernandez, Tato Heinrich, Paco Gómez, Gato Barbery, David Tieppo, Hernán Roberti, Omar Gandara, Gabriel Vizcarra, Ezio Blanggino, Claudio Cavigliaso, Mónica Juarez, Martín Maldonado, Pato y Jose Di Palma, "Superman" y tantos otros grandes pilotos, que me enseñaron muchos secretos de ésta gran pasión.

A mis colegas, periodistas, fotógrafos, a los miembros de la organización, a la gente de las provincias que visitamos que se acercó a darnos su cariño y principalmente a los integrantes del equipo con quienes cubrimos el Dakar Series por Fox Sports, infinitas gracias por todo. 

Para cerrar, una pequeña anécdota. Quizás para muchos no sea tan importante, pero refleja algo que a veces es difícil encontrar en otros ámbitos; profesionalismo, humildad y respeto por tu trabajo.

En el final del último especial, entrevistamos a Cyril Despres, 4 veces ganador del Dakar y vencedor en Motos del Dakar Series. Fue la última de una docena de notas que le realizamos durante todo el periplo. Al término del reportaje, el piloto francés extendió su mano derecha y me dijo "Muchas Gracias por todo" luego se colocó sus guantes, su casco, dio arranque a su KTM y partió raudo a su última parada en el Desafío Litoral, el Podio.

Mauricio Gallardo
@damonf1

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